Bienvenidos a la primera entrega de una serie compuesta, probablemente, por una entrega. Aunque sobre odios irracionales se puede escribir mucho. Así que es posible que la serie se prolongue en el tiempo-espacio cibernético.
Mi primer odio a enumerar es el siguiente: los coches gigantes.
No, corrijo. Me encantan los coches grandes. Largos. Lo que odio son los monovolúmenes y todoterrenos. Empezando por el nombre.

También tengo que corregir eso. No odio tanto los monovolúmenes/todoterrenos si su presencia está justificada. En mitad del desierto, en las montañas rocosas, o con una familia de 7 ó 9 miembros en su interior los encuentro totalmente aceptables. Y me parecen estupendos, gran invento.

El problema está cuando te los encuentras delante, con una sola persona en su interior, en mitad de Madrid. Porque Madrid me encanta. Encuentro divertidísimo eso de no saber qué tipo de obstáculos vas a tener que sortear para llegar a tu destino, que si te duermes en un semáforo te despierte un pitido antes de que se ponga en verde (para que te dé tiempo a meter primera) o que el hecho de usar el intermitente sea una ofensa para el hábil conductor madrileño, que no necesita esas mariconadas. También que den igual las flechas que indican hacia dónde hay que ir en el carril en el que te encuentras. Tú te has puesto ahí porque había menos cola. Si alguien quiere girar que pite. Y que no ponga el intermitente, por favor.

Y el monovolumen va en contra de todo eso que nos gusta hacer a los madrileños. Al no ver lo que pasa delante, no se puede ir cambiando de carril para conseguir adelantar 3 ó 4 puestos en un semáforo. Y lo peor es que suele haber una sola persona en su interior, que seguramente se lo ha comprado sólo para poder mirar por encima al del coche de al lado. O porque se siente inseguro/a y necesita un tanque para moverse por las calles. Ahí pierde toda su gracia la competición. Tienen ventaja. No maniobran ágilmente, simplemente arrasan. Y los demás que se... mmm... aquí es donde tengo que usar una palabra de haddock... que se... bueno, da igual.
Esto es todo lo que se ve cuando se te pone un bonito Monovolumen delante
Y por otro lado el nombre. Monovolumen... ¿quién lo inventó? ¿Qué quería demostrar?¿Son los demás coches multivolumen? Todoterreno está bien, se acepta. Y deja claro dónde se tienen que ir. Al monte, está claro.
Y son antiecológicos. Pero bueno, los demás coches también, así que con eso no me meteré demasiado.
¿Y por qué les tintan los cristales..?
De todas formas, todo lo que he contado hasta ahora es un odio racional. Sé las causas. Y el nombre de la entrada es "Odios irracionales". Así que os dejo llegar a la conclusión de que todo esto no tiene que ver nada con el título. Es sólo una introducción para hacer más amena una entrada que si no, todo lo que diría sería lo siguiente:
Odio los nissan micra verde oscuro:

Y no tengo ni idea de por qué.