A Elmo le gusta viajar. Eso lo sabemos todos. De hecho muchos hemos tenido la suerte de poder compartir algún viaje con él.
Creo que a Elmo con quien más le gusta viajar es con Irene, porque le hace un hueco en el abrigo y no tiene que andar ni llevar la mochila.
Cuando fue a Suiza, por ejemplo, echó mucho de menos el abrigo de Irene, porque hacía un poquito de frío, pero aún así le gustó mucho. Sobre todo porque la bandera es roja, y el rojo es el color preferido del Elmo, después del Berenjena.

Elmo decidió viajar a Suiza el año pasado por estas fechas. Como es un friki, subió a ver la capilla de Zumthor a lo alto de un pico. Y como es un goloso, comió muchísimo chocolate. Y además de todo eso estuvo charlando con unas vacas simpatiquísimas. Tenían acento italiano. Y no se dio cuenta de que en Suiza no hay Euros, así que no cambió en Francos, pero no importa, porque como le cae bien a todo el mundo le invitaron a todo. Incluso a capuccino. Elmo descubrió que le gusta el capuccino. Porque otra cosa no, pero los suizos italianos tienen mucho capuccino por todas partes, y lo preparan muy bien.

