Y si vuelven los 80, pues yo también, no voy a ser menos.
Esto de ser una alegre parada tiene sus cosas buenas. Porque a parte de estar todo el día en internet buscando trabajo, modificando el CV, etc, que es un rollo, pues también hay que reconocer que llevo un par de meses sin abrir una revista de arquitectura o meterme en un blog friki, y que a cambio me ha dado por empollarme el VOGUE Colecciones, cosa mucho más relajada e intrascendental.
Es un cambio. No sé si a mejor o a peor. Pero he sacado varias conclusiones:
1. Vuelven las hombreras. Nadie se lo puede creer todavía, pero es cierto. Mi predicción es que la próxima temporada volverá el body, esa prenda absurda (aunque últimamente estoy viendo Sensación de Vivir, y hasta me ha empezado a parecer normal)
2. Casi todo lo que se va a llevar este otoño-invierno es muy feo. Pero hay una buena noticia: ¡¡los colores flúor!! Vivan las mallas de colores (los entendidos las llaman "leggins", ellos sabrán)
En cualquier caso, toda esta entrada tiene sólo dos fines: uno, romper el hielo y volver a escribir algo.
Dos, que por supuesto, es el más importante: necesito urgentemente un abrigo fucsia. Soy una fashion victim, me temo.
